domingo, 4 de enero de 2015

Sobre Heavy metal.

El ser humano, como ser vivo que es, cambia, evoluciona, se transforma. Y como un ente pensante y sensible, en sus múltiples formas de explicarse la realidad a la que es, fue y será arrojado, crea  ficciones, argumentos e historias para poder sustentar el origen de esa realidad a la que intenta entender, para tal caso, hace uso de todos sus recursos y capacidades; el arte es uno de esos recursos y capacidades. El heavy metal  es una pequeña parte de esa gran capacidad humanada de creación, con ello, evoluciona y se mantiene en constante movimiento. ¿Cual es mi punto? les hablaré del dogmatismo en el heavy metal, el porqué me parece relevante hablar de dicha cosa, y, señalar, como una idea enajenante puede causar estragos y limitar el campo de visión ( y de audición en este caso) de quien está ya enajenado por un dogma musical. Empecemos.
Si ya se mencionó que el ser humano es cambiante y evolutivo, y sus creaciones también lo son; cuando nació el heavy metal, no apareció por la voluntad de los dioses de su preferencia, mucho menos por el capricho de algún gran genio que decidió las fechas para su creación: nuestro género ya mencionado, nació de la experimentación y la especulación, del atrevimiento a colocar en la duda como centro del proceso creativo, y si tomamos en cuenta los accidentes que pueden ocurrirle a cualquiera (referencia obligada a Tommi Iommi y sus dedos), tendríamos que reconocer, que son tantos factores los que involucran la evolución de una sola cosa, que sería necio y retrograda pensar, que esa pieza del universo de la música deba quedar inmóvil. Cuando las opiniones  de algunos fans del género son producto de  las opiniones circundantes, y no transcienden de: " no tocan como en sus primeros discos" "se oye muy comercial" " eso se escucha como (introduzca el subgénero de metal u otra rama musical de su completo desagrado) menos como metal", tenemos serios problemas. Si bien las cuestiones de gustos son divergentes y variables, (afortunadamente) cuando se pretende estandarizar dicho juicio porque así lo determina la masa de seguidores,y no se cuestiona a dicha opinión, es donde empezamos a notar como se enajena el escucha de heavy metal, con ello, su juicio de gusto y sus horizontes se ven limitados por dicha concepción musical impuesta.

 La enajenación consiste precisamente en imponer a un sujeto, cualquier idea considerada como válida para determinar su juicio ( a la hegeliana, falta de adaptación del sujeto con el objeto), y con ello que su criterio sea inexistente; el enajenado es más un producto de serie, que un individuo con criterio capaz de abrir sus horizontes, y, crear nuevos. En pocas palabras, el sujeto enajenado vive de la opinión externa y no de lo que sus alcances y autoretrospección le determinen quien y que es; por ejemplo, un músico talentoso dentro de la escena del heavy metal, que pretende seguir tocando como en 1980, sin considerar la gamma de posibilidades a su alrededor para tocar heavy metal de manera novedosa,y dejar de sonar a una copia de Saxon, en el caso del fan, abrir su criterio a cosas nuevas e interesantes que le harán llenar el oído y cambiar su monotonía musical, y también, darle la oportunidad a las bandas emergentes de darse a conocer con las propuestas interesantes que trae consigo. Saxon no nació del copy page que muchas bandas hacen, ni Black Sabbath, ni Ensiferum, si, tienen sus bases en los músicos y bandas anteriores, pero en sus alcances, evolucionaron tanto para sonar diferentes, como para aportar novedad a una visión y ejecución de la música, que, intuyo, ya no era de su total agrado y decidieron cambiar su paradigma. El dogma musical consiste, considerar a las bandas de culto como el modelo a seguir, pero sin  aprender de las innovaciones que crearon para su época, y mucho menos tratar de crear a partir de la experimentación, con duda y especulación en mano. En resumidas cuentas, y ya, para empezar a terminar mi exposición: un dogma es una idea prefijada de la cual nada puede contrarestarle, pues es evidente por si misma y nada fuera de ella es válida, en el caso de la enajenación, es menester recalcar, que es un término complicado usado a lo largo de la historia del pensamiento occidental,y, que intenté resumir para dar cuenta del como el fan común del heavy metal no tiene una apropiación del objeto (el heavy metal) y de si (el sujeto) y es visible, pues  vive del juicio del congregado de la escena de forma enfermiza (todo ser humano tiene necesidad de reconocimiento y atención, pero, cuando esa necesidad se ve cohercionada por lo que los demás piensen de la valía propia sin considerarse valioso uno en tanto que se es, hay problemas).  Sobre la relevancia de hablar sobre dicho tema, a mi ver, se encuentra profundamente enraizado en las siguientes cuestiones; la necesidad de la pertenencia, el gusto adquirido, y el egocentrismo del fan de dicho género, todo ello sumado, nos da ese carácter tan elitista y cerrado del metalero común, carácter formado, por supuesto, por falta de criterio del fan. Pero para no dejar huecos argumentales que podrían acabar por sonar trillados y sin sentido, hablemos sobre cómo el fan consigue tanto la mentalidad enajenada y enajenable y su falta de evolución tanto como escucha y persona; la adolescencia. como bien es sabido, el cambio de transición entre el hombre y el infante se da en ésta etapa; los rasgos de personalidad se afianzan y terminan de definirse junto con otras características, el juicio, por ejemplo, ¿ pero que sucede, si ésta persona por esas determinadas ideas enajenantes, nunca las confronta? sencillo: tenemos señores de 30 años o más, creyendo cual credo de parroquia tapatía, que sus bandas son el alpha y el omega de la música, mi punto espero sea mas que claro, un fanático de X banda que no ve mas allá de su época, es casi seguro que no evolucionó mucho desde sus 15 años de edad, al menos, en lo que a ideas y predisposición a lo nuevo en música se refiere (el que una persona tenga hijos, ocupaciones existenciales, y ese largo etcétera de consecuencias de la vida no tienen nada que ver con el fanatismo musical, y mucho menos con que no desempeñe en su totalidad sus funciones como padre, trabajador, y ciudadano a causa del fanatismo, ello es meramente, accidental)concluyendo mi punto, si la aficción a determinado género musical se genera en el proceso de cambio de joven a adulto, y aún, como un adulto mantiene una postura de un adolecente, es porque en definitiva, ni supo ver que era el metal, ni supo percibir que alguien, como cuando ese adulto era un adolescente buscaría algo distinto y diferente en su vida para dar muestra de sí, ante algo que se ve homogéneo, una nueva generación haría lo mismo.


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